
Hoy en tu cumpleaños
pensaba en como pasan los años,
y en algunos recuerdos de antaño
y de como salí del buen rebaño.
Después de oír tu voz
te siento de nuevo en mi corazón como la enterrada hoz;
fue como si nunca te hubieras ido
vuelve a esta mente el recuerdo perdido.
A medida que hablas, te imagino y ensueño
y veo a un negro ángel sin dueño
al cual en las tinieblas yo busco
se me ha perdido y me ofusco.
Te escucho de nuevo y ahí esta
mi alma se alegra, el ángel ha reaparecido
las tinieblas se han esparcido
le hablo y me contesta.
Vuelve esa mirada triste
confieso que eso es de ti lo que mas agrada
y luego esa caricia, con esa me confundiste
a partir de ese momento, quede de nuevo ensoñada.
Recordar tus labios con los míos
quiero de nuevo ese sabor que me apresa
ver tus miedos junto a los míos
y lo que tu alma confiesa.
Sentirte una vez más dentro de mí
ese maldito placer infinito
ver esa sensación al llegar en tí
y luego viene ese cigarrillo con su humo bendito y a la vez maldito.
Mirar el cielo con la mística luna
pensar por un instante que nuestras almas son una
sentir tu cabello en mi piel
es sentir el dulce roce de un clavel.
Hablar de las cosas simples
observar en detalle nuestras partes nobles
mirarnos y de repente llegar a sonreír
eso es lo que no quiero dejar morir.
No necesitamos exageradamente de ambos
solo lo que mutuamente con nuestras almas brindamos
sacar la peste en nuestros campos
y adueñarnos de lo bueno que creamos.
Ahora partes lejos ángel negro en tu negro corcel
me quedo en mi boca, de tus labios, la dulce miel
vuelve a enceguecer las tinieblas
y salgo abrumada y un tanto feliz del bosque que pueblas.
Gina Marcela Hernández Gutiérrez.
Colombia
Con este poema participo en el segundo Concurso de Poesía de Heptagrama

1 comentario:
"...y salgo abrumada y un tanto feliz..." me encanto
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